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Las lluvias ya están aquí y con ellas la conducción se complica. Una de las situaciones que provoca la lluvia en la carretera es el aquaplaning, una de las situaciones más temidas por los conductores (y con razón).

El aquaplaning se produce cuando los neumáticos no pueden evacuar el agua suficiente y el coche circula sin control durante unos segundos. Unos segundos que parecen eternos en una situación que resulta muy similar a estar en una pista de hielo. Fruto de este problema las consecuencias pueden ser graves, llegando a acabar incluso en un accidente de tráfico. Es importante saber evitar el aquaplaning y afrontarlo para controlar nuestro vehículo.

Evita el aquaplaning.

Cuando estamos en esta situación de que el coche pierde toda la adherencia y se desliza por la carretera sin control, hay que intentar evitar el aquaplaning. Esto es complicado, sobre todo cuando la cantidad de agua que se acumula en la calzada es mucha. En estos casos lo único que disminuye el riesgo de perder el control es que los neumáticos estén en buen estado (sobre todo en lo que a profundidad del dibujo de la banda de rodadura se refiere).

Es importante que en estas situaciones no vayas demasiado rápido. Además, lo que también desbes hacer es atravesar el charco, o la balsa de agua, con las cuatro ruedas (si entras solo con dos puedes trompear).

Actúa así cuando el coche te haga aquaplaning

Si ya te has metido en el charco y notas que se produce el aquaplaning, es importante que sepas qué hacer en ese caso. Este conocimiento puede ser el detalle que separe un susto de un accidente. En el momento en que notes algo de inestabilidad o que las ruedas empiezan a patinar.

– Debes sujetar firmemente el volante. Dar un volantazo no te servirá de nada porque el coche no está en contacto con la calzada y no ayudará.

– No levantes el pie del acelerador, aunque sea tu primer acto reflejo. Cuando el coche recupere adherencia con la carretera es importante que las ruedas sigan girando a la misma velocidad.

– Tampoco debes pisar el freno pues si al salir del charco el coche está frenando empezará a derrapar.

– En una curva todavía es más importante aún mantener la calma, el volante firme y acelerar ligeramente: cualquier movimiento brusco por nuestra parte forzará un trompo o un latigazo más violento. En cualquier caso, siempre es preferible colisionar controladamente contra el guardarraíl que cambiar la dirección y la trayectoria. Ya que el intento de evitar el choque puede ser peor que un pequeño ‘raspón’.

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