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Turboglorietas, ¿cómo circular por ellas?
Las glorietas o rotondas siguen generando situaciones de incertidumbre entre conductores o ciclistas, de manera especial para los que tienen menos experiencia. Simplemente es necesario saber qué son y cómo se circulan para perderles el miedo o el respeto. Con la lectura de este post quedarán resueltas tus dudas y circular por ellas dejarán de ser un problema, especialmente si hablamos de ‘las turbo’, en las que ahondaremos las explicaciones. Las turboglorietas son una variante que tuvo su origen en Holanda en los años 90 y que se crearon como una solución para los problemas de circulación que traían las rotondas convencionales.
Su objetivo no es otro que el de distribuir el tráfico de una manera más eficiente. La diferencia principal con las glorietas convencionales radica en que tiene un diseño interno diferente, en el que los carriles fijos hacen que los desplazamiento por el lateral sean más limitados. En esta tesitura, los conductores, sean ciclistas o no, se verán obligados a escoger desde antes de acceder a la turboglorieta qué carril debe usar para poder dar el cambio de dirección que se ajusta mejor a sus necesidades. Las turboglorietas aumentan la agilidad del tráfico en un 30% aproximadamente, además se ha demostrado que reducen la siniestralidad y la congestión en las zonas altamente transitadas, como por ejemplo ha sucedido en Vigo, reduciendo los accidentes un 75%.

 

 

Saber el destino, antes de entrar

 

En cuanto al uso se limitan al uso del desplazamiento lateral, por lo que, como decíamos, el ciclista se ve obligado a usar los carriles externos más próximos a las salidas inmediatas. Los carriles en espiral se encargan de hacer el tráfico más fluido, pero antes de entrar hay que ver las señales para saber cuál es la mejor salida, porque si no, no hay vuelta atrás.
El carril exterior sirve para girar a la derecha o seguir recto, pero no permite dar la vuelta completa. El interior también permite seguir recto, se puede girar a la izquierda y permite el cambio de sentido. La línea continua sirve para indicar que no se puede cambiar de carril. Por otro lado, es incorrecto y peligroso pasar directamente del carril interior a la salida de la rotonda. Hay que desplazarse por el carril interior al exterior con antelación. Las ventajas son variadas.

EL CICLISTA, PRIORIDAD EN GRUPO

Como ocurre en las rotondas convencionales, los ciclistas tienen prioridad de paso respecto a vehículos de motor siempre que circulen en grupo. El primero que haya iniciado el cruce o entrado en la glorieta será como si el conjunto de ciclistas formase un sólo vehículo imaginario, cuya parte delantera sería el primer ciclista y la trasera, el último. Hay que recordar que no siempre habrá arcén, al menos en los carriles interiores. Aunque parezcan difíciles de afrontar, quizá incluso más para un ciclista respecto a un vehículo, lo cierto es que son más seguras. Tan sólo hay que seguir bien las indicaciones para no equivocarnos de carril. Es importante saber el destino que queremos tomar, elegir bien el carril cuando entramos en la turboglorieta y cumplir con la normativa en lo que a líneas continúas y preferencias se refiere.

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