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Una de las grandes dudas a la hora de comprar nuevas cubiertas para nuestras bicicletas es el tamaño de las mismas. En el mercado existe una amplia gama de opciones, partiendo de la base que si hablamos de una bicicleta de carretera el diámetro debe de ser 700, salvo cosa muy fuera de lo normal.

Pero el gran dilema viene al analizar el ancho de rueda, ya que ahí podemos movernos en diferentes dimensiones desde los 20 a los 28 milímetros. El tamaño máximo que puedes montar dependerá de las dimensiones de tu cuadro en la bicicleta, consúltalo para que la rueda no roce con la horquilla. Una manera de entenderlo es ésta; a menor tamaño, menor contacto de la bicicleta con la carretera y también menos comodidad.

 

¿Cuántos milímetros necesito?

Lo que la mayoría de ciclistas usa son 23 o 25 milímetros, sin embargo, dependiendo del uso que le queramos dar a la bicicleta comienza a aparecer cada vez más la decisión de montar cubiertas de 28 mm de ancho buscando mayor seguridad en nuestras salidas y otros tantos puntos a favor que aparecen con esta opción de ensanchar nuestras cubiertas unos milímetros. Pues al tener más contacto con la carretera aporta esa sensación de seguridad y comodidad.

Uno de los puntos en contra a ir ‘ancho’ es la aerodinámica, que puede verse perjudicada, y el peso, que será mayor si el neumático es ancho. En esta tabla de Continental puedes comprobar la diferencia de peso en lo que a cubierta se refiere, pero valora también otros elementos como la rueda, y el resto de los complementos y quizás unos miligramos más te compensen.

 

Más ancho, más cómodo… y seguro.

El gran punto a favor es la comodidad de rodar en ruedas anchas. A mayor anchura más cómoda será la salida en bicicleta, además que también nos encontramos con que absorberá mejor las posibles irregularidades del terreno como baches, piedras o similares. No será necesario aplicar la máxima presión posible a las ruedas para aprovechar el rendimiento del neumático y esto también irá en favor de la comodidad cuando nos encontremos algo en nuestra trazada.

A mayor tamaño, también encontramos menor resistencia a la rodadura, esto implica también menos posibilidades de pinchar y mejor control de la bici. Grandes ventajas a cambio de un poco más de peso o una leve pérdida de velocidad (que se puede ganar por otros lados con ruedas anchas). En definitiva, con 28 mm tendremos mayor seguridad en nuestras salidas ciclistas. Es posible que ir un poco más ancho implique una pérdida de kilómetros por hora, pero queda compensada con todos los otros factores favorables.

 

Polivalencia en nuestras ruedas

Si además usamos nuestra bicicleta como método de transporte urbano, no sólo para salidas cicloturistas, la decisión de ir lo más ancho que nos encontremos cómodos debería ser imprescindible, pues nos ayudará a afrontar mejor los obstáculos del día a día, minimizar los posibles pinchazos y una mejor sensación en el manillar y en la pedalada. Si eres de los que sacrifica todo por ir lo más rápido posible, todo lo que sea por debajo de 25 mm es tu opción.

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