Seleccionar página

Un accidente entre ciclista y un jinete durante el Triatlón de Windson de 2018 provocó que en Iglaterra se pusieran muy en serio a establecer unas normas para adelantar a los caballos en bicicleta de la manera más segura posible. En aquella ocasión, la mayoría de las críticas se centraron sobre el ciclista y no sobre el jinete (ni el animal) por su temeraria manera de intentar adelantar en plena ruta.

La British Horse Society remarcó que los jinetes también son usuarios vulnerables de la carretera y por eso emitió en 2016 un folleto en el que remarca el código de conducta que se debe tener entre ciclistas y jinetes y que está avalado también por el la asociación de ciclistas británicos. No sólo de coches y ciclistas se nutren las carreteras, por lo que también hay que tener en cuenta, sobre todo en las zonas más rurales, la posibilidad de encontrarse con gente montando a caballo. La idea es respetar una normas par garantizar la seguridad y la coexistencia animosa de todos porque debe haber espacio para unos y otros.

En este sentido, como remarcan los expertos que circulan con caballos (los cuales cuesta mucho dinero mantener y cuidar), es improbable que el animal vea o escuche si viene un ciclista de forma más o menos silenciosa por detrás. Por eso es necesario saludar o avisar cuando un ciclista se acerque a la posición en la que se encuentre un jinete. Un gesto que hay que hacerlo con cuidado y antes de acercarse demasiado para que el animal no se asuste. En ningún caso es conveniente adelantarle sin avisar porque se podría provocar un accidente de terribles consecuencias. 

Si es el ciclista quien va a dejar pasar al caballo es necesario que se eche a un lado en la carretera pero, en la medida de lo posible, siempre sea visible para el caballo hasta que el adelantamiento se produzca y la distancia entre ambos sea ya considerable. Si en una u otra circunstancia, ya sea el ciclista o el jinete quien tenga que adelantar, el caballo se asusta es necesario que el que está encima del animal se tome su tiempo y ponga en valor sus conocimientos para calmar al caballo sin que el ciclista tenga que hablarle o hacer gestos que puedan ponerle más nervioso.

Hay que tener en cuenta que suele ser más habitual que sea el ciclista quien adelante al jinete por lo que, aunque la situación se produzca en un momento de competición, el que va en bici deberá ir más despacio y tomando la distancia necesaria para evitar un accidente pese a que eso le cueste perder opciones en la carrera. Esto hay que destacarlo aún más si van varios ciclistas juntos por detrás del caballo porque entonces existen muchas posibilidades de que el animal se altere y reaccione con algún comportamiento peligroso en carretera.

En el caso de que estemos bajo el paraguas de una competición o una carrera organizada siempre será positivo asegurarse de que existe la señalización necesaria para que no aparezcan cruces de conductores inadecuados por la vía.

En resumen, podríamos decir que para que un ciclista adelante con seguridad a un caballo es necesario extremar la precaución. Avisar lo más pronto posible y con tranquilidad al jinete para que pueda apartarse lo máximo posible, no adelantar de forma silenciosa ni sin la distancia requerida para que el animal no se asuste, tener paciencia mientras el jinete doma al animal y reducir la velocidad en el adelantamiento hasta que se deje al caballo a una distancia considerable. Si son varios los ciclistas implicados se deberán multiplicar las medidas.

Comentarios